{"id":751316,"date":"2025-05-29T06:00:00","date_gmt":"2025-05-29T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/caretas.pe\/?p=751316"},"modified":"2025-05-29T06:00:00","modified_gmt":"2025-05-29T11:00:00","slug":"mas-kilometros-de-amor-y-humor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ebrucemo.com\/caretas\/?p=751316","title":{"rendered":"M\u00e1s Kil\u00f3metros de Amor y Humor"},"content":{"rendered":"\n<p>Otra novela magistral: Mamita (Alfaguara, 2025, 249 pp.). No hay vuelta que darle, Gustavo Rodr\u00edguez (Lima, 1968) est\u00e1 en plena madurez creadora, ya perceptible desde Te escrib\u00ed ma\u00f1ana (2016) y en floraci\u00f3n rotunda en la presente d\u00e9cada: Treinta kil\u00f3metros a la medianoche (2022) y Cien cuyes (Premio Alfaguara 2022).<br>La pericia narrativa que mostr\u00f3 desde sus primeros libros ha fructificado en una agilidad hipn\u00f3tica para la descripci\u00f3n integrada a las acciones narradas y en una fluidez de los di\u00e1logos casi sin parang\u00f3n en las letras actuales. Agilidad nada superficial: retrata no solo exteriormente, sino interiormente, a sus personajes, y moviliza contextos sociales y referencias culturales (sobre todo, literarias, cinematogr\u00e1ficas, m\u00e1s las canciones de consumo masivo). De otro lado, su humor ha alcanzado una hondura human\u00edsima, c\u00e1lidamente indulgente con los defectos y contradicciones del \u201cl\u00f3brego mam\u00edfero\u201d (tomemos esta caracterizaci\u00f3n de C\u00e9sar Vallejo) que no ha terminado la evoluci\u00f3n que lo torne cabalmente \u201csapiens\u201d.<br>No solo eso. Al comentar Cien cuyes, resaltamos su \u00f3ptica fundamentalmente positiva. Su luminosa celebraci\u00f3n del amor, la amistad, la ilusi\u00f3n, la abnegaci\u00f3n y la compasi\u00f3n, al extremo de enhebrar unos \u201casesinatos en serie\u201d completamente opuestos al thriller s\u00e1dico, c\u00ednico, monstruoso y tenebroso, hoy tan exitoso y promocionado.<br>Al respecto, Rodr\u00edguez consigue abordar en estado de gracia realmente admirable, un tema que el sentimentalismo trillado ha desprestigiado hasta expulsarlo de la literatura relevante: los lazos familiares como lo m\u00e1s importante de nuestra existencia. Precisamente, en Mamita, desde el t\u00edtulo a flor de coraz\u00f3n, sin refinamientos ni adornos literarios (en la l\u00ednea desnuda del \u201cd\u00ed, mam\u00e1\u201d, con que Vallejo concluye su genial Trilce XXIII) privilegia el m\u00e1s sentimental de los v\u00ednculos familiares: el amor a la madre. Y estamos ante un amor al cuadrado, porque es tambi\u00e9n el amor a la mam\u00e1 grande, a la abuela (ligado este al recuerdo legendario del abuelo); y aun un amor al cubo, ya que implica igualmente el amor de su mam\u00e1 a su respectiva mamita (y la devoci\u00f3n a su padre, el abuelo de vida exagerada).<br>El narrador de Mamita es el mismo alter ego, marcadamente autobiogr\u00e1fico (cercano a la no ficci\u00f3n), de Treinta kil\u00f3metros a la medianoche. Lo acompa\u00f1a, nuevamente, el taxista Hitler Mu\u00f1ante. Al contarle a Hitler que est\u00e1 empe\u00f1ado en escribir sobre sus abuelos, para agradar a su mamita (lectora entusiasta de sus narraciones), a modo de regalo a ella (as\u00ed la califica en la p. 77), el chofer le hace notar que es una especie de carta (p. 73), como las que se obsequian el D\u00eda de la Madre.<br>Veamos: la novela intercala, en el primer plano narrativo, las escenas con su madre y sus hermanos, y los di\u00e1logos con el chofer; y, en el segundo plano, los pasajes del libro sobre sus abuelos. La textura resulta significativamente diferente: el primer plano revive la gracia y agilidad de Treinta kil\u00f3metros\u2026, mientras que el segundo adopta un tono af\u00edn al de El amor en los tiempos del c\u00f3lera, novela en que justamente Garc\u00eda M\u00e1rquez rinde tributo a sus padres (contempor\u00e1neos de los abuelos de Rodr\u00edguez), y que, en un claro gui\u00f1o, el alter ego regala a su mam\u00e1 (p. 37). La dificultad del alter ego para confeccionar el libro sobre sus abuelos (se disculpa entra\u00f1ablemente: \u201cle susurr\u00e9 que ya le escribir\u00eda algo mejor, algo que estuviera a la altura de su linaje\u201d, p. 228) obedece a dos razones:<br>1) \u201cCreo que nadie podr\u00eda escribir como Garc\u00eda M\u00e1rquez\u201d, le dice a su amiga argentina, quien a\u00f1ade \u201cuno escribe lo que puede\u201d (p. 176);<br>2) Conversando con el taxista, se percata que \u201cla principal raz\u00f3n para haberme abstenido durante a\u00f1os de escribir esa historia para agradar a mi madre (\u2026) \u00bfC\u00f3mo escribir sobre el poder de mi abuelo y la precariedad de mi abuela sin pensar en mis hijas entonces p\u00faberes! \u00bfSin temer a la cr\u00edtica de mis amigas feministas, o las de quienes buscan con lupa cualquier actitud machista para arengar a las hordas?\u201d (p. 90).<br>Y si ya los di\u00e1logos con el chofer en Treinta kil\u00f3metros\u2026, a diferencia de los de Zavalita y Ambrosio en Conversaci\u00f3n en La Catedral de Mario Vargas Llosa, despertaban complicidad y empat\u00eda, en la senda mayor de Don Quijote y su escudero Sancho Panza; ahora despliegan una camarader\u00eda de afecto y humor de sabor cervantino, por encima de las clases sociales y grado de instrucci\u00f3n. As\u00ed como el Quijote se sanchifica y Sancho se quijotiza, seg\u00fan la perspicaz opini\u00f3n de Turgueniev, el alter ego descubre que \u201cquiz\u00e1 mi amigo Hitler y yo nos parec\u00edamos m\u00e1s de lo que pensaba en un inicio\u201d (p. 91).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otra novela magistral: Mamita (Alfaguara, 2025, 249 pp.). 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